EL CRUCE Sant Cugat del Vallès, Barcelona




Año: 2011
Estado: Concurso
Situación: Barcelona

Arquitecto: Iván Valero & Natàlia Peiró

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La empresa Archmedium, con el apoyo de la web Wikiarqitectura, de la revista Future arquitecturas y de la universidad UPC-ETSAB, organiza un concurso internacional en el que participaron mas de 300 equipos de varios paises, y que se consistía en diseñar un futuro centro de transporte sostenible en una parcela de Barcelona que en la actualidad está totalmente dominada por el vehículo de combustión. Se proponía generar un nuevo concesionario, y una nueva "gasolinera" para alimentar al futuro coche eléctrico, además de incorporar un centro de investigación en nuevas tecnologías aplicable a este tipo de vehículo.


La llegada del coche eléctrico supondrá grandes mejoras para la vida urbana de los peatones como la mejora de la calidad del aire o la reducción del ruido, por lo tanto, los edificios que lo sustentarán tienen la obligación de aportar valor añadido a las ciudades, en cierta manera, tiene la obligación de compensar el déficit que durante años los vehículos de combustión han ido causando en dichas ciudades.

En este contexto, se busca invertir el funcionamiento actual de la parcela, donde la gasolinera y el concesionario la ocupan en su totalidad, pero con una densidad muy baja. Dado que cada familia cambia de coche aproximadamente cada 5 años de media, encontramos que el 85% de la parcela está ocupado por un comercio con un uso muy poco frecuente, que sumado a que el otro 15% se trata de una gasolinera donde mayoritariamente se llega en coche para rápidamente marcharse, encontramos un espacio urbano de pésima calidad.

Se busca liberar la mayor parte de la superficie de la parcela, concentrando el programa en altura (dos torres), generando nuevo espacio público de mucha más calidad, que además busca generar una relación con los espacios verdes colindantes constituyendo una eco-red en pleno centro de Barcelona. Además, se pretende dotar a este espacio de una mayor vida urbana incorporando programas no demandados que permitan una mixticidad de usos en las torres (concesionario-expositor, oficinas, viviendas y comercios en planta baja), y que permita que el acontecimiento urbano continúe a todas las horas del día (actualmente, cuando el concesionario está cerrado por las noches o los fines de semana, las tres calles que lo envuelven, aparecen como uno de los paisajes mas desolados de la ciudad).

El crecimiento en altura, combinado con la disposición de las torres en el extremo norte, responde a la voluntad de respetar el sistema de plazoletas que se generan en los cruces del Eixample gracias a los chaflanes, y permite que la práctica totalidad de los dos  edificios queden orientados a sur, lo que se aprovecha para, a través de una fachada-filtro, compuesta de células fotovoltaicas de alto rendimiento, permitan generar gran parte de la energía necesaria para recargar los coches de su interior. 

La concepción en dos torres hermanas, responde a una voluntad de separar programas, la pérdida de protagonismo del concesionario respecto a la actualidad, se busca compensar con una torre casi exclusiva, la pequeña, que además es la más visible, donde los coches se avocan a las fachadas y puede "exponer" el producto a mucha más distancia. Un sistema elevador permite mover los coches a través de las diferentes plantas y de los sótanos. 

La torre grande, acoge la mayoría de usos "humanos", en planta baja, incorpora dos locales comerciales que conforman el característico chaflán, un bar-restaurante vinculado al parque, la zona de carga rápida, y el acceso a la zona de carga lenta. En las primeras plantas, se sitúan las oficinas de investigación de nuevas tecnologías aplicadas al coche eléctrico, además de que una pasarela que conecta con la torre pequeña permite mostrar las aplicaciones de dichas investigaciones en los vehículos "in situ". Las plantas superiores incluyen las viviendas para venta o alquiler, se entiende que su valor permitirá compensar los gastos de crecer en altura además de dar uso y vida al edificio y entrono más allá del horario de oficina. Otra planta-pasarela que conecta con la torre pequeña sirve para colocar unas zonas comunes de uso compartido por los investigadores y las viviendas que cuenta con gimnasio, puntos de acceso a internet, y un comedor comunitario con cocinas, además permite acceder a unos pequeños apartamentos situados en la parte superior de la torre pequeña para alojar a investigadores extranjeros que vengan a trabajar en el centro por un tiempo limitado.









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